fondo musical: paulina rubio – nada puede cambiarme
somos animales de costumbres. más claro, el agua clara. tendemos a repetir lo que nos va bien, lo bueno conocido. así que ayer sábado, con CRISTO, porque TOPGUN está fatal again con su espalda, hicimos nuestra ruta, PARQUE CRUZ CONDE – UN PUENTE LEJANO – PARQUE. un calco de la que hicimos hace un par de meses. aparte de muchas otroas: media vuelta al parque, bajada por el hospital y etea hasta el carril junto al río y llegar hasta el final, osea, hasta el puente nuevo de la circunvalación. por cierto que ya está completado, no sé si por obra y gracia de la consejera de obras públicas, la insigne ROSA, otrora UNIDA, ahora OBRERA, antes comun-ista y ahora socia-LISTA. otra cosa es cuando se estrene. otro cantar.
buenas temperatura, fresquita para estas fechas, lo que es de agradecer. un final de temporada suave. una gozada en córdoba. buena compañia y animada charla. gestión deportiva, amigos, carreras, feria, esas cosas importantes que reservamos para el sábado a las nueve de la mañana. después de observar unos breves instantes el puente, vuelta para atrás sobre nuestras pisadas. al pasar por la CASA DEL CONEJO, nuestro amigo del carril, salió a saludarnos, pero iba atareado y cruzó fugaz como una centella. no esperamos a la tortuga, por si acaso no era el día de la carrera. seguimos aumentando paulatinamente el ritmo. subimos la cuestecita de etea, nuestra segunda casa, y nos metimos en el parque para completar la vuelta. CRISTO decidió terminar, que estaba machacadito de una clase intensa en su gimnasio, y yo rematé con la última vuelta en ocho minutos y medio, a poco más de 4:15 los dosmil menos poco de la cuerda del circuito.
no estuvo mal la salida. 60 minutos para once mil y pico metros. cinco y algo. relajaditos, aunque en honor a la verdad, decir que mejoré dos minutos sobre la última vez que hicimos el recorrido, y eso siempre eleva la moral. somos competitivos, NADA PUEDE CAMBIAR eso. NADA BUENO NI MALO, NO.

