15nonstop

VIII maratón de zermatt by sensei

Julio 10, 2009 · 3 comentarios

zermatt1

DÍA -1: El tiempo corre más que nosotros y nos envuelve, apenas sin verlo. Llegó el día 3 de julio, viernes, como el pupilo de Crusoe. Preparar la maleta para el fin de semana y no olvidar nada de lo inolvidable. Factor de protección, gafas de sol, gorra, calcetines, zapatillas, ropa interior ad hoc, y documentación. Lo demás se pude arreglar. Se nos olvidó la vaselina, siempre pasa. Van a ser dos días express en Suiza-Francia con 42 kms en medio. El vuelo a las 16 horas con destino Ginebra, recogemos coche de alquiler y zumbando por la autopista dirección Zermatt, en concreto a un pueblecito (Grachen) cerca de lo que será la salida (St. Niklaus).

Muy buen tiempo. En el coche, un polo negro, dos buenos amigos, viejos conocidos ya, sin nada que hacer más que conducir por un precioso y desconocido paisaje. De viajar me gusta todo y mi atención se hipertrofia. El tiempo se ralentiza, las horas se dilatan. En el maletero nuestras zapatillas, a 31 grados y bajando, pues eso marca el coche. Hablamos de montañas, de grandes montañas, de carreras, otra vez de montañas, de política, de mujeres, de fútbol, tenis, y atletismo. No hablamos. Tira por allí, dice Luís. Otra vez de montañas, libros, ciclismo, y de comida. Nos va entrando hambre y ya estamos cerca del destino. ¡Por allí! Llegamos a las 21,30 a nuestro bonito pueblecito, dejamos el coche en la iluminada plaza, debajo de la iglesia y entramos en el restaurante más cercano. Parece mentira que esto esté a 6 horas de Madrid. En general muy poca gente y mucho silencio. Cenamos lo que nos viene en gana, un par de jarras de cerveza y a buscar el hotel, donde ya dijimos que llegaríamos tarde.

En efecto nos están esperando. De hecho llamaron a mi casa y no consiguieron entenderse. Me imagino a una de mis hijas hablando con esta rubia recepcionista, y sonrío. DÍA 0: Cuatro de julio. Tras dormir como niños, nos levantamos como tales. Despertamos con cierto nerviosismo…. Alguna broma más de la cuenta, miradas algo perdidas, vacío en el estómago, inquietud en las piernas, y dentro. Hace buen día, como se preveía. Nos ponemos el disfraz de capullos. Desayunamos en condiciones y un autobús nos baja desde Grachen a la salida.

Durante el desayuno, los del hotel nos piden que participemos en un juego: todos los corredores de la maratón (somos unos 30 en este hotel) deben anotar el tiempo que tiene previsto para terminar la prueba y luego lo compararan con los resultados finales. Aceptamos encantados, nos miramos: ¿5h30m? venga va, 5h15m. Lo firmamos. Ahí va nuestra apuesta. En unos minutos tenemos el dorsal y entregamos nuestras bolsas. Organización supraperfecta, amabilidad y simpatía por todas partes. Luego, resulta que para simpáticos estamos nosotros, los españoles ?!. Pillamos agua e isotónicos, y una vez embadurnados de protección solar nos sentamos en unas escaleras a esperar. Nos miramos hacia dentro, algo inhibidos, intimidados. Mejor estar calladitos, hay grandes leones y leonas alrededor nuestra. Hay mucho corredor para tan poco ruido. Esto no parece una fiesta. Nos sonreímos. Es un gustazo tenerlo ahí. LUIS es un monstruo, bellísima persona. ¿Os acordáis del pedazo de frase de Churchill en referencia a los pilotos ingleses? “Nunca, en la historia de la humanidad, tantos debieron tanto a tan pocos” Pues en el caso de Luís podríamos decir algo parecido: “never, in human history, has an athlete obtained such great results with so little training”. Un atleta firme, rocoso, seguro, juicioso, correoso, camaleónico, competitivo, un LUCHADOR SILENCIOSO.

SALIDA. St. Niklaus, altitud: unos 1000 metros. Como preveíamos la primera media es sencilla. Se suben unos 600 m en un terreno mitad asfalto, mitad pista con alguna zona de trail. Transcurre por un valle lineal que se va estrechando conforme se acerca a Zermatt para luego ir abriéndose y rodeándose de inmensas cumbres nevadas. Llegamos a Zermatt (1600 m) donde hay gran animación. Pasamos en 2h06m, más o menos como habíamos previsto. Confiamos en que 3h09m sean suficientes para la segunda mitad, y habremos clavado las deseadas 5h15m. Ya sabemos que aquí se acaba lo bueno pero afortunadamente tarda un par o tres de kms. Sobre el 24 empieza a endurecerse. Nos faltan unos 1250 m por subir y para ello 18 kms. Es momento de reflexionar, empieza la verdadera carrera. Por delante hay 6 kms de ininterrumpida subida, mas empinada, por pista fácil, en eses. Esta zona, si bien es boscosa, no es especialmente bonita y junto con la pendiente supone el primer punto de inflexión de la prueba. Pega el sol, pero el calor no es excesivo.

zermatt2

Ya en Zermatt me notaba los isquios y durante la subida voy perdiendo frescura. Es normal, debemos ir por el 28. Magníficos avituallamientos a todo lo largo. Vamos pillando según se tercie agua, isotónico, coca cola, y comida. Alternamos tramos andando con carrera suave y finalmente llegamos a la zona de Sunnega, sobre el 32 (2150m). Esta zona es de verdes colinas y depresiones, atravesadas por torrentes y pequeños lagos. Mientras subimos pasamos a gente y nos pasan.

Me llama la atención un tío de unos 55 años parcialmente impedido. Muy buena pinta, un señor, alto, seco, flaco, de largas piernas. En estos tramos no corre, pero anda tan rápido que no hay forma de seguirle. En los avituallamientos le ayudan a beber. ¡Qué vidas! Por fin se acaba la subida, lo esperaba con muchas ganas pues aquí entra una zona de bajada y de llaneo de unos 6 kms. Estamos altos y ya no hay árboles. Las vistas sobre el montón de montañas cercanas (4000 miles), entre ellas el inconfundible Cervino (algo nublado) resulta tan bella que entristece. Uno querría estar aquí siempre, o al menos mucho tiempo. Hoy serán un poco nuestras. Esta parte la empezamos corriendo y a buen ritmo.

Por fin se acabó la mierda de cuesta, pero llanear o bajar no es sinónimo de descanso absoluto, como a veces pensamos, hay que mover las piernas y cuidado con las bajadas pronunciadas. Aquí hay muchos tramos traileros y los cuadriceps ya van tocados. Seguimos corriendo y las indicaciones de cada km van tardando en llegar. Me doy cuenta: estoy cansado, vaciándome a chorros. Debemos ir por el 37. La señal de depósito vacío se enciende, y quedan 5 kms. ¡Mierda, mierda!,… y mas mierda. Siempre pasa lo mismo en las maratones, da igual que sean en llano, bajando, bebiendo, leyendo, riendo, subiendo, fumando, pensando,… En este mismo momento, nos pasan dos tías, charlando y ligeritas. Guapas, o eso parecían, una rubia y otra morena ¿Un espejismo? No, miro a Luís y mira lo mismo que yo. ¿Espejismo por simpatía? Me mira interrogante. Lo intentamos pero no puedo, van mas rápido. Por los aplausos que se oyen a su paso, concluimos que deben ser reales. De la realeza, princesas, condesas, o algo similar. ¡Adióóóós!. Me prometo a mi mismo hacer salidas mas largas.

Un paréntesis para hablar de ELLAS, LAS LEONAS. Había un montón de mujeres de todas las edades, fortísimas, preparadas. Estamos a años luz, y hoy día no veo razón para ello salvo una mala educación deportiva. Tomemos nota. Entre tanto llega el calvario, km 39. Me lo anunció mi amigo el 15 en Cordoba, me dijo: ¡Ojo con los últimos tres kms, parecen muy duros! Yo le contesté: bien, pero es el final. Y resulto ser un principio. Tiene ya experiencia de maestro. Fue, el segundo y demoledor punto de inflexión. En un principio lo agradecí pues tuve que dejar de correr. Cuando lo vi con perspectiva (ya no había árboles) entendí aquello de los huevos de corbata. Se me secó la garganta. Se veía la ruta y eso es malo, pues no permite que la imaginación te confunda, ESTA AHÍ. El piloto del depósito empieza a parpadear, y esto casi nunca me pasa, no estoy acostumbrado. Creo que me dará para los 2,5 kms, si no tendré que parar un rato.

No os aburriré, estos kms nos costaron unos 40 minutos. Andando, sin parar, pero lentos. Luisito, que me pudo sacar 30 puestos, me esperó. Innecesaria nobleza, que se agradece. Dos kms en 30 minutos, cuando incluso los duros nos cuestan 10. A tomar por culo,… ¡como echaba de menos un par de bastones! Estaba cansado y las rampas cada vez mas duras. Deciros que me pasaron varios, pero me impresionó una señora de uno 60 tacos, blanca como la leche, pelirroja, sin un solo músculo visible, repletita de blanda grasa y varices. Inmediatamente supuse que debía ser una abuelita inglesa o irlandesa con pelotas de titanio. Mientras, para poder entenderlo, me decía a mi mismo: “es lógico, mujeres como ella paren niños como Sebastián Coe”.

Todo tiene un fin y esto tenía que acabar, y lo hizo en 200 m cuesta abajo. zermatt3Ya está, la meta, las fuerzas me dieron para correr pero no hubo energía para una sonrisa. Cruzamos en 5h24m, nueve por encima del tiempo previsto. 2600m. Parecería que está muy bien, y lo está, salvo por el hecho de que quería haber acabado mejor físicamente, mas descansado. Un apretón de manos, emociones contenidas, lejanas, pero presentes, apoyos en los brazos y como dos viejecitos recogemos líquido, y regalitos. Y en esos cortos instantes, del brazo de mi amigo Luís viví los breves e intensísimos instantes de magia sobrenatural que hacen que esto sea lo que es. La transición brutal, ese golpe infinitesimal, la esquizofrenia de los sentidos, la percepción confundida entre el definitivo agotamiento, la imposibilidad, el vacío y el más sublime de los placeres: la interrupción de todo ello. Inmediatamente seguido de un placer primitivo, animal, dominado por el físico y orgásmicamente celebrado.

No es dolor, no va de sadomaso, es una incuestionable sensación de vacuidad, la paz perfecta. Tumbarte en el suelo, hecho polvo, agarrándote a cuatro hierbajos para no caerte, y celebrando que te puedes parar. Percibiendo todo tendón, víscera, músculo y articulación. Lo que tu mente registra en esos instantes es indeleble. ¿Ese es el gran logro? … Pues síííí, y cada minuto de esas 5h24m, más lo de antes y lo que vendrá, quedará multiplicado por 1000 en lo mas profundo de nuestro cerebro y felizmente nos golpeará casi cotidianamente. Todos tenemos dentro nuestros museos y cada uno los visita con la frecuencia que quiere. Esto no va de retos, ni metas, ni records, ni espárragos en vinagre. Lo que llaman espiritualidad te puede llegar de muchas formas (o no hacerlo nunca) y no son excluyentes. Todos los de mi entorno, somos sensibles a otras formas de belleza y mucho mas a aquello que no lo es, y la enfermedad física o social nos impacta de la misma manera, sino más. Pero en este blog no hemos venido a hablar de eso.

DÍA O, POST CARRERA. ¿Qué si vimos a Heidi? Si, por todas partes. Aunque yo, sea dicho, también la veo por aquí, paseando con su abuelo. A la hora de cenar también nos acordamos de copito de nieve, o algo parecido. Bajamos en el tren de cremallera mientras aun subían corredores y sintiendo como las piernas se iban rehaciendo solas. Me ha pasado antes y esta vez también: encontrarme muy bien a los pocos minutos. Típica pregunta de Luís: ¿serías capaz de hacer ahora la carrera en el sentido inverso? Me acorde de lo que es un ultra trail y le contesté: si me das hasta un total de 24 horas, es decir me quedan unas 17, te diré que si. 84 kms en 24 horas, asumiendo que los 42 que quedaban eran cuesta abajo. Lamentablemente los ultra trails no son así. Típica conversación de “tren de cremallera”: papa, ¿quién es más fuerte un toro o un león? Pues eso, un par de niños, tal y como amanecimos. Llegamos a Zermatt, comimos pasta y bebimos fanta de naranja en una carpa habilitada para los corredores. Estuvimos con muy poca gente. ¡Que placer! Es que ambos dos somos antisociales. Dimos un paseo por Zermatt, tomamos café, hasta que empezó a llover. Es curioso, durante años no olvidaré el sitio donde tomamos el café y en cambio me rebotan otras cosas supuestamente capitales. Tren, y al hotel, sonrisas, ducha, reposo de 20 m, cena de sábado noche casi glamourosa, cerveza, ensalada, pinot noir (que no hay por aquí), buen servicio, carne divina, gente, algo de calor y estirando las piernas bajo la mesa. Inolvidable paseo nocturno, hasta el George’s pub, previamente localizado, barra, several ron with coke, y de vuelta a la cama. “Oye Luís, que hacen esa luces, ahí a lo lejos, en media de la alta montaña”. “No te preocupes Pepe, son casas, ahí vive gente, como Heidi”. Y dicho esto, seguí, camino al hotel, pensando en mis cosas. Esa noche el tiempo dejó de ralentizarse.”

crónica del VII MARATÓN ALPINO DE ZERMATT realizadas (la carrera y la crónica) por nuestro gran SENSEI PEPITO.

Categorías: 15carreras · aventuras del sensei

3 respuestas hasta el momento ↓

  • numeroquince // Julio 10, 2009 a 2:32 am | Responder

    ¡UOOUUUUUUHHHHHHHH! sensei, esto es un ensayo literario en toda regla. todavía estoy masticando la hierba, los adjetivos, la cena alpina, y el profundo aroma de ENJOY PHILOSOPHY que desprende. como el anuncio de esa marca koreana de coches: ¿¿¿¿¿¿¿y vosotros, que vais a hacer hoy???????? ¡VAMOS A DISFRUTARLO TODOOOOOOO, SEÑOR!

    especialmente saboreo (y envidio) el café y la lluvia de zermatt. somos COLECCIONISTAS DE INSTANTES, y ése para vosotros no tendrá precio dentro de unos cuantos años. felicidades a los dos por la pieza cobrada.

  • Fernando // Julio 10, 2009 a 3:02 pm | Responder

    Enhorabuena Pepe, me ha ancantado la crónica y creo que prefiero no haber corrido la maratón para disfrutar leyéndola

  • Ton // Julio 13, 2009 a 4:55 pm | Responder

    Qué lujo de blog donde poder degustar estas maravillosas crónicas.
    Misterio, sí, un halo de misterio es el sustantivo que más encaja tras leer muy poquito a poco esta experiencia francosuiza.
    Fantástico.

Dejar un comentario