fondo musical: aha – take on me
ojo con el título del post, que hay que leerlo en argentino, lleVAme, sin acento, como el langostino tangero del anuncio de pescanova y traducirlo luego al inglés: TAKE ON ME, TAKE ME HOME.
una salida QUINCE merece ser especial, y la mia de bici no iba a dejar de serlo. lo pasamos pipa TOP y yo ayer domingo por la sierra cordobesa. bueno, para ser exacto, PERDIÉNDONOS por la sierra cordobesa. y nos perdimos a pesar de que a) teníamos cuatro planos, b) el camino estaba perfectamente señalizado, c) llevábamos una brújula del coronel tapioca. pero lo entenderéis rápidamente teniendo en cuanta que a) los planos se quedaron en mi mesa de despacho el viernes b) nos comimos la primera señal -hacer clic en la foto superior-, c) una vez localizado el norte en la brújula no sabíamos qué hay que hacer. dicho esto, también es verdad que PERDERSE PUEDE SER DIVERTIDO, al menos relativamente. nuestro compañero ANTONIO, que había hecho parte de la ruta caminando el domingo anterior, nos la recomendó, además de por ser muy bonita y poco exigente, porque estaba PERFESTAMENTE marcada con letreros y señales.
la ruta era EL ROSAL DE LAS ESCUELAS – PUERTO ARTAFI, que rodea el pueblo de SANTA MARÍA DE TRASSIERRA a poco más de diez kilómetros de córdoba. para empezar ya la cagamos. con mi vejez tan mala pensé que habíamos quedado a las ocho y media, cuando era una hora antes. el santo de TOP me mando un sms a las ocho menos cinco: ¿VIENES?, y yo, tranquilamente desayunando, lo llamé y le propuse que mejor viniera él, para ahorrarle esperas. si comenzamos así, YA SE EXPLICA QUE ACABARAMOS PERDIDOS. no sé por qué TOP confia en mi para esto de organizar las salidas, creo más bien que desconfia totalmente de él mismo.
una vez en el coche, nos plantamos en el antiguo BAR DE LOS MONOS, hoy RESTAURANTE LOS ALMENDROS, poco después de pasado el cruce de trassierra. dejamos el coche en el parking y empezamos la ruta, al kilómetro y medio ya nos comimos el cartel de la foto. a ver, lo vimos, pero íbamos con prisa, por lo de la hora de más y no reparamos en la flecha que te mandaba a la derecha, creíamos que era un CARTEL CONFIRMATIVO de la ruta, y no uno DESVIATIVO. a partir de ahí, ya casi nada valía. ni ya había nada señalado, ni era una ruta fácil, al menos SÍ ERA UN RECORRIDO FANTÁSTICO, como toda nuestra sierra, un gustazo, especialmente en otoño. pasamos una cancela, subimos a un cerro desde el que divisisamos VILLARRUBIA a la izquierda y frente a nosotros, EL CASTILLO DE ALMODOVAR. luego giramos a la derecha y tras varios recovecos, dimes y diretes, cuestecitas y cuestones, llegamos al último rincón de la sierra, el que veís en la foto de abajo podéis hacer un zoom, a ver si algún EXPERTO EN LA SIERRA DE CÓRDOBA nos puede decir dónde cohones terminamos. EL SIRVIENTE que va de eso, de experrto, dice que estábamos mirando al oeste o noroeste, porque el sol estaba a nuestras espaldas (lo dice por mi sombra), más o menos.
se nos iba la mañana, así que dimos la vuelta sobre nuestras huellas, antes de que los pájaros acabaran con NUESTRO RASTRO DE MIGUITAS DE PAN. nos quedaba otra palicilla de subidas y bajadas. cuando hacía falta nos bajábamos sin complejos de la bici, para subir empujándola. estamos empezando, y sin duda que hicimos un buen trabajo en nuestras piernas subiendo todo lo que pudimos. cuando nos tropezamos por fin de nuevo con el cartel, no nos podíamos creer LO TORPES QUE HABÍAMOS SIDO. tomamos el camino correcto al menos para echar un vistazo: efectivamente estaba perfectamente señalizado y tenía una pinta impresionante, pero ya no había tiempo para CASI nada más. ya llevábamos en las piernas unos QUINCE kilómetros durísimos para unos urbanitas como nosotros. TOP me miraba con ojitos tiernos que parecían suplicar TAKE ON ME, TAKE ME HOME.
pero antes soltamos todo en el coche, nos cambiamos de camiseta y subimos al BAR a tomarnos UN TERCIO DEL AGUILA DER QUINCE acompañado de un espléndido BOCATA DE LOMO, con dos filetazos tiernos y jugosos que nos hicieron DERRAMAR UN PAR DE LAGRIMONES cada uno. ESTÁBAMOS EN LA GLORIA, como en casa, qué digo, mejor que en casa. llegamos a la conclusión que había que volver a completar la ruta decentemente y, por supuesto, luego tendríamos que entonar un glorioso TAKE ON ME, TAKE ME TO THE MONKEY’S BAR.

paradita en El Hecho.
