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29 maratón de viena: el futuro ya está aquí by sensei

29 MARATON DE VIENA. “El futuro ya está aquí” by SENSEI

 

 “Si tu o tú, me quisieras escuchar. O tu si tú, me prestaras atención.

 O yo, si yo, te diría lo que ocurrió, al pasar por la puerta del sol.

 Yo vi si vi, a la gente poder andar, o si yo vi, con tal aire de seguridad.

 Yo, yo si yo, en un momento comprendí que el futuro ya esta aquí.

 Y yo caí, enamorada de la moda juvenil, de los precios y rebajas que yo vi, enamorada de ti. Y yo caí, enamorada de la moda juvenil, de los chicos, de las chicas de los maniquís enamorada de ti.”

¿Os acordáis?, ¿y de Mozart? A lo que voy, llega la hora de no empezar a no dejar nada para mañana, no sea que el mañana venga.

15 de Abril de 2012. Finalmente retomamos la vieja y sana costumbre de viajar y correr, simultáneamente, en familia y de forma educativa. Matar cuatro pájaros de un tiro. Me estoy erigiendo en el principal defensor de este tipo de salidas que entiendo no son fáciles. El disfrute es inmenso pero hay que robar un fin de semana. Buscar un hueco en las apestosas agendas laborales de varios adultos pluriempleados, zigzaguear entre ineludibles compromisos sociales, sortear nuestro bajo estado de forma y finalmente cuando parece que todo está… Iberia. Las variables son tan numerosas como ridículas y pocas veces sale. Esta vez salió. Y de pronto nos vimos en el avión, de iberia en plena huelga, con un muy sospechoso retraso por un problema en una rueda, pero finalmente a bordo. No éramos los únicos corredores. Al rato en el aire, buscando el dibujo del Danubio y al poco pisando Viena, en mi caso por primera vez. Motivado por mi preciosa y valiente hermana. Un par de taxis y al apartamento que habíamos alquilado por tres días. Un lujazo, la mitad de caro que un hotel y el doble de cerca del centro. De hecho estábamos a 5 minutos de la impresionante catedral de St. Stephan y prácticamente en frente de la más afamada de las casas de Mozart. Mozart, el austriaco Hemingway de Austria. Nos recibió una muy agradable señora, esa que siempre te explica los distintos contenedores para la basura. Esa noche nos dimos un homenaje en forma de multitudinaria cena con niños, y una vez con la panza llena y el alcohol circulando, un oscuro paseo por el centro histórico de la ciudad. Si pudieras oler, lo haría a mojado.

Día -1. A la mañana siguiente Luis y yo nos fuimos al super del barrio a por el desayuno y unos cuantos litros de cerveza, vinos austriacos y pepinillos en vinagre. Y pensar que a este super venía Wolfgang. Me encantan los supers de otros países. Apetece probarlo todo. Al poco, y acompañados por Blanca fuimos a recoger el dorsal, a la feria de siempre, esta vez algo mas cerca. Aprovechamos para visitar puntos de interés, entre ellos la mas antigua iglesia (San Ruperto, foto), la famosa noria del Prater y el metro vienes. Con las habituales prisas recogimos el dorsal y nada mas, pues no nos dieron ni una maldita pegatina, por no hablar de camiseta. La oficial valía 25 euros, y la misma sin el logo de la maratón 15. Esto nos mató. Comercialmente muertos nos tomamos medio litro de cerveza sin alcohol (no la servían con) mientras escuchábamos a Blanca decir que tenía hambre y ojeábamos publicidad para próximas citas. Tras apaciguar a la bestia volvimos al centro donde nos esperaba el resto y reiniciamos la visita turística a la ciudad, que duró hasta las 9 de la noche. Llegamos cansados tras unas 12 horas de estar en la calle sin parar salvo a comer. No es el “día de antes” ideal para una maratón, es mucho mejor ¿Quién se resiste a un último paseo nocturno al barrio judío? Gracias sobre todo a Pili, Luis y Hernan que ya conocían Viena, pudimos ver mucho más de la que aspirábamos a ver. La tierra de mi admirado e ilegible Bernhard. Nos dejamos un par de cosas. O doscientas. Vamos, que aquí hay que volver.

Día O, hora -2. Amanecimos sin prisas y esta vez el café nos lo tomamos “en casa”. No negaré que es un día especial. Ahora, felizmente, te preparas para unos largos 42 kms, de espectador privilegiado. El cielo gris como el de los otros días no amenaza lluvia inminente. Camino al metro volvemos a inclinarnos ante la catedral y la casa de Mozart donde resulta fácil imaginarlo volviendo tarde con una copa de más. Y Hemingway del brazo. Metro y a la populosa salida donde no paran de mencionar a Paula Radcliffe y Gebresselassi, ilustres participantes de la media maratón. La maratón completa la corrimos unos 10.000 pero participaron, en total, unos 36.000 corredores ya que también se celebra una media y maratón por equipos (de cuatro). Esto nos sorprendió negativamente pues había demasiada gente. No en vano buscamos Viena como una de esas maratones medianas, alejadas de las aglomeraciones. Pues bien, no lo es. Debió ser la única nota negativa del viaje. Eso y la camiseta. Aun así la recomendamos. El recorrido es bello, la organización perfecta y la gente muy respetuosa, a veces agradable. Cosas de Centroeuropa. Eso si “inscripción con mucha antelación” ya que es cara. Por lo que a nosotros se refiere, un 8. Estábamos recuperados, pero aun muy lejos de estar finos. Aprovechando los periodos de ausencia de dolor de espalda metimos algunos entrenos de distancia para asegurarnos el “finalizar con dignidad”. Y básicamente eso fue lo que paso. El objetivo era terminar cómodos por debajo de cuatro horas. Lo hicimos en 3h58m y a mi me sobraron 2 kms. No terminé cómodo. Si dura un metro mas paro. La primera media la hicimos algo lentos. Empezamos la segunda mas concentrados y a cada parcial de 5 kms le fuimos recuperando. Pasó el 25, 30, el 35, e incluso el 40 pero aquí ya no podía y aflojé. Sabía que ya me daba para bajar de 4 horas y así fue. A Luis lo vi muy bien, más fluido y ligero. Muy bien para lo muy poco que ha entrenado. Es una fiera, muy fuerte.

El recorrido es bello, monumental en muchas zonas, y como decía te convierte en espectador de lujo. También te saca del centro y te permite ver un aspecto más normal y real de la ciudad. Lo más llamativo ocurre justo al inicio: se cruza el Danubio. Es enorme, de barro. Semejante regalo hubiera estado mejor para l final.  Nos pegamos al margen del puente y me recordó la llegada a Venecia desde Mestre. No nos gustó la constante entrada y salida de los corredores por equipos. Imagínate en el 30, viendo entrar a uno que viene a hacer los 10 últimos. La meta muy solemne, sobre alfombra roja y en pleno complejo palaciego de Holfburg. La zona habilitada para los corredores es grandiosa y si bien no hubo camisetas si que nos dieron una conciliadora medalla, que por cierto no es fea. Cansados pero muy alegres recogimos nuestra bolsa, nos abrigamos, estiramos algo y dando un paseo nos fuimos al apartamento. Camino de la ducha, atravesamos los jardines del Burggarten, la Ópera, el Hotel Sacher, Karntner strasse, Stephansplatz. Junto a Luis he vuelto a casa desde sitios maravillosos.

Esa tarde volvió a ser perfecta. De una inmensa quietud, cielo plomizo y dulce cansancio. Salimos a visitar los apartamentos Hundertwasser. Interesante lugar que hoy anima la habitación de mis hijas. A la vuelta me fui con Blanca a por pizza, de nuevo atravesando el área más medieval de la ciudad, mirándolo todo, sabedor mi suerte y escuchándola. Las pedimos de pimiento y guindilla, cuatro quesos, salami y prosciuto. Y lamentablemente, el largo día acabó por consumirse y a la mañana siguiente, nuestras carrozas se convirtieron en calabazas. Calabazas de Iberia; que si bien nos permitió volver, no lo hizo a las 19 horas como teníamos previsto, sino a las 12 horas, robándonos 7. Nunca lo olvidaremos.

​corriendo por la Sierra de Cuenca by sensei

Corriendo por la Sierra de Cuenca. Los Miradores. 18 de Marzo.

Después de una semana pestosa, sin apenas tiempo para hacer algo de deporte, me tocaba lidiar con un fin de semana con pocas perspectivas. Super-reunión familar en Cuenca. Lo bueno de cuando hay mucha gente es que resulta más fácil pasar desapercibido y amparándome en esta máxima esperaba rascar un par de horas para trotar algo. Lo que no imaginé es el sitio donde me tocaría hacerlo. El domingo por la mañana se dio la circunstancia ideal: excursión plurifamiliar a la serranía con idea de dar un paseo y luego comer. Todo magníficamente organizado por mis cuñaos. Salimos del coche y todos se dirigieron hacia una zona de piedra caliza llena de recovecos, llamada “los callejones”. Debe ser algo parecido al torcal en Antequera. Yo aproveché para ir en dirección contraria, siguiendo las indicaciones de “los miradores”. Después de un rato de calentamiento por una zona con aspecto de páramo, llegue al primero de ellos, mínimamente concurrido. Estos miradores se sitúan al borde de una quebrada o cañón con verticales precipicios y un oscuro valle al fondo. Por aquí debía venir Félix Rodríguez de la Fuente a buscar “carcabas”. De el partía una pista de tierra, muy ondulante, por la que ya no había nadie y que bordeaba un enorme tajo salpicado con otros miradores. Todo ello entre grandes pinares. No me resulto difícil trotar y trotar, parando cada poco para asomarme al abismo. Bien embadurnado de crema y sin ipod que me distrajera disfrute de una naturaleza grandiosa y aislada. De vuelta al coche decidí seguir trotando unos 3 kms mas hasta el restaurante, al que llegue guarrete y seco. Me fui al coche, me puse un pantalón decente, una camiseta limpia de algodón y me lave la cara en el baño. Listo para unas buenas cervezas y una comilona épica. Al final me salió 1h40m, lo que me dejo muy contento. Se acerca la maratón de Viena y las salidas largas son imprescindibles. Pero, olvidando el sentido práctico del entreno, he de reconocer que me resultó maravilloso en si mismo. ¡Qué sitio! Una salida para recordar.

by SENSEI PEPITO

XXVIII medio maratón de fuencarral. 16 años después


XXVIII medio maratón de fuencarral. 16 años después, by sensei pepito.

12 de febrero de 2012. Esta carrera es una de las más veteranas de Madrid y nosotros la hemos corrido en 6 ocasiones, la primera vez hace 16 años, en febrero de 1996. De hecho es la prueba que más veces hemos disputado y por algo debe ser. Primero, 21 kms es nuestra distancia favorita. Segundo, a pesar de ser una clásica no esta atiborrada de corredores. Tercero, es dura, con un huevo de cuestas. Siempre en febrero y siempre con frío. Este año coincidió con la ola de frío siberiano y nuestros coches llegaron a marcar -10ºC, que eran -6 en la salida. Me acorde de gladieiTON que quiere una prueba con frío.

Luís se había fijado esta carrera como reentrada tras casi 8 meses con problemas de espalda. En ese sentido no era la prueba ideal pues las bajadas castigan la columna. A mi me venía de perlas cara al Cabo de Gata. A pesar de los guantes sufrí mucho con el frío en las manos durante los 5 primeros kms.

Luego ya no se notaba. Fuimos lentos, con ritmo constante y acabamos entre los paquetes en un tiempo de 1h51m. Por curiosidad, voy a reflejar los tiempos de otras ediciones. 1996: 1h38m; 1997: 1h40m; 2004: 1h54m; 2007: 1h37m (record); 2008: 1h41m; y los ya conocidos 1h51m de 2012. Para las estadísticas. Y hay va otra mas, mientras corríamos, Luís se preguntaba cuantas medias en asfalto habremos corrido. A mi me salen unas 37.

Esta carrera tiene un recorrido peculiar totalmente alejado del centro y no se parece en nada a otras pruebas madrileñas. Sale del barrio de Fuencarral (antiguo pueblo) localizado al norte de Madrid y desciende buscando El Pardo, se pasa por delante del antiguo palacio del caudillo y se dirige hacia Fuencarral esta vez todo cuesta arriba. Del 0 al 12 bajada y llaneo, del 12 en adelante ascendente. No es para hacer marcas, desde luego. Un asunto negativo que no ocurría hace años es que nos tuvimos que molestar el sábado en ir a recoger el dorsal dado que el día de la competición no se entregan. Ni que esto fuera la Maratón de Berlín.

Terminamos muy bien (foto), el lunes cojonudo, pensé en ir al gym pero al final me quedé en casa. El martes me levanté con un horroroso lumbago que aún me dura, ya muy minimizado. Estuve torcido 5 días. No me dolía así la espalda desde 2006. Estos días han sido un poco desesperantes pues somos deporte adicto y no sabemos estar en el dique seco. Lo importante es que voy a estar recuperado para el Cabo de Gata. Volviendo a Fuencarral: ¡volveremos!, lo dice la estadística. Lo que no dice es con que crono.

by SENSEI PEPITO

Frustrado Tebarray y visita al Midi d’Ossau by sensei

Frustrado Tebarray y visita al Midi d’Ossau.

Ya hace muchos días de esta salida pero no quería dejarla sin mencionar. Desde hace ya años hacemos una escapada otoñal a los pirineos. Es uno de sus mejores momentos. El tiempo es siempre más impredecible y los días más cortos, pero el nuevo colorido, las primeras nevadas y la quietud después del verano, compensan.

Marchamos, por separado, el viernes 10 de Noviembre con tiempo para una tranquila cena. Yo había salido la noche del jueves con lo que viajaba resacoso y cansado. Ya en Sallent de Gallego, mientras esperaba a Luís paseando por el pueblo, empecé con mi lista mental de buenos propósitos. El primero dejar de fumar. Lo de siempre.

El sábado toco madrugar, ya habíamos oído que estaba bastante nevado y salíamos con la idea de hacer lo que se pudiera. Intentábamos el pico Tebarray, muy cerca de los Infierno. Para ello salimos desde el embalse de la Sarra camino al refugio de Respomuso donde llegamos sin más problema. Nos tomamos un café cojonudo en compañía de los dos encargados, mucha nieve y nadie más. Desde allí la vista es extraordinaria (foto  de cabecera con el refugio y pico Tebarray a su derecha).

Todos los montes muy nevados, incluyendo el collado Tebarray que debíamos alcanzar para iniciar el ascenso final. Hacia el nos dirigimos, mas despacio de lo esperado, ya que el acceso es incómodo. Aquello se iba inclinando y paramos a poner los crampones. Finalmente llegamos a un lago previo al collado y ya vimos que no tenía mucho sentido seguir. El collado parecía de difícil acceso y no nos vimos con ganas. No sentamos a picar algo, con el lago helado y la mole del Tebarray justo enfrente. A su izquierda el collado y por detrás un tímido sol de esos que pasa de refilón, sin entregarse.

De vuelta, volvimos a parar en el refugio, esta vez a por una cerveza, y tranquilamente deshicimos el camino hasta el coche. Pasamos por el desvío a los lagos de Arriel que pocas semanas antes habíamos cogido para ir a los Frondiella. En total unas 8h30m de exigente paseo. Una vez en nuestro apartamento de Sallent, ducha, cabezadita en el sofá viendo la tele y listos para cenar en la magnífica casa Martons. Muy cerca del apartamento un bullicioso bar donde nos tomamos tres copas y nos contamos nuestras habituales batallitas.

Al día siguiente me acerqué con el coche al puerto de Portalet. Tenía ganas de ver el Midi d’Ossau con algo de nieve. Y allí estaba la mole, donde la dejamos el mes de septiembre (foto). Me bajé del coche y me quedé un rato mirándolo, y le dije: “Tú me vas a ayudar a dejar de fumar. Cada vez que sienta ganas PENSARÉ EN TI, en lo grandioso que eres”. Y eso sigo haciendo, así que pienso en él muchas veces. No pretendo subir a su cima pero si que volveremos a visitarlo el próximo verano, y esta vez a toquetearlo.

BY SENSEI PEPITO.

semana pirenaica y pico frondiella by sensei

Eran las 7 pm de la mañana. Pico Frondiella. Viernes 9 de septiembre de 2011. No hay carrera en ruta ni cross de montaña que se parezca a esto, ni hay dolor de espalda que dure eternamente. Hace ahora unos 10 años que empezamos a visitar los pirineos. Me estoy acordando, porque lo hicimos por el mismo pueblo en el que estamos ahora: Sallent de Gallego. En aquellos días buscábamos la cumbre de La Gran Facha y afortunadamente hoy día seguimos con la misma ilusión. Mas maduros, y encontrando mayor placer en los valles y en cumbres menores. Este viaje ha sido familiar y en vez de dos vinimos ocho. Hemos tenido tiempo para todo y entre otras cosas hemos visitado mucho la zona francesa a la que teníamos muchas ganas. Luís arrastra un lumbago desde hace unos tres meses que parece que empieza a ceder. Le ha impedido hacer sus salidas habituales y se le notaba más apagado que en otras ocasiones, de coco y de piernas. De todas formas para estar recuperando es toda una DECLARACIÓN DE INTENCIONES.

Desde la subida a la Facha, hace ya muchos años que no volvía a este extremo del pirineo oscense. Aquí empiezan las primeras grandes montañas. Está dominado por el Balaitus que en vecindad tiene un largo ramal de tres mil metros que se descuelga de el: los PICOS DE FRONDIELLA, con tres cumbres vecinas. Decidimos hacer el acceso por los lagos de Arriel y no nos equivocamos pues la zona es muy bella y poco transitada. Salimos a las 8h30m después de que NO SONARA el despertador de Luís. Con mallas, zapatillas de trail y un 0% de posibilidades de lluvia; todo un largo día por delante. En seguida llegamos a la zona de los lagos, el primero inferior de Arriel donde paramos para orientarnos.

Hay distintas posibilidades de subida y nos decidimos por una y a esa hay que serle fiel. Así como el pico de las olas era el casco invertido de un barco, esta montaña desde nuestro acceso es como si cortaras por la mitad un embudo. Para verla desde abajo tienes que extender el cuello. Dura subida por bloques graníticos hasta que llegas a la pared casi semicircular que da acceso a la línea de cumbre. Pues bien, hay que buscar por donde se sube. Siguiendo las instrucciones (de las guias) llegamos al ibón superior de Arriel y de aquí enfilamos una garganta que nos lleva al lago helado unos metros mas arriba. Este es un rincón especial que aprovecharemos en la bajada para descansar un rato. Miramos la mole del Balaitus y descubrimos la “gran diagonal” una vía de subida que corta esta cara de la montaña y que grabamos para futuras salidas. Intuimos la llegada al collado Wallon y desde ahí se nos abre la parte final ya evidente. Dura y penosa ascensión ente grandes bloques de piedra ideal para dejarte un tobillo o tibia. Vimos un par de perdices (deben ser de las nivales, sin nieve) a las que no impresionamos pues no se inmutaron. En un paraje muy similar en el pico Araguells vimos un par de martas (de las negras, pequeñitas y peludas). Aquí no hubo suerte.

Resulta difícil ir ganado metros pero poco a poco nos vamos acercando al muro final. Una vez enfrente buscamos por donde entrarle y sin mucha dificultad y por alguna terraza ascendemos los últimos metros hasta la arista cimera con algún paso muy aéreo y cumbre del Frondiella central. Espectaculares vistas que aplacaron cierto nerviosismo con el que subíamos. Es una cumbre ancha y acogedora y pasamos mas tiempo del previsto, empapándonos de las magníficas montañas cercanas que ya empezamos a conocer, y muchas de ellas ya visitadas. El Balaitus detrás, a unos metros con gente en su cumbre. Hacia el oeste el Midi d’Ossau una de las mas bellas montañas de Europa. Hacia el este todo el macizo pirenaico desfilando, y con el culo hincado en los solitarios Frondiella Luís y Pepe devorando cacahuetes y chocolate mientras miran. Programamos la maquina para una autofoto. El inicio de la bajada muy respetuoso y después solo respetuoso hasta el collado Wallon donde nos relajamos. El día era muy bueno, menos mal, no me gustaría estar por aquí con nubes y poca visibilidad. Hay pocos hitos y puede ser muy sencillo no encontrar el collado de vuelta.

Desde aquí al final una delicia, de nuevo los lago y mas abajo hayedos que me recordaron que no podré estar en Roncesvalles. Unos metros más y las familias esperándonos. Nueve horas y media sin parar y las piernas como piedras. A eso de la 7 de la tarde (7 pm ó 19 horas) mientras tomamos unas cervezas en el refugio de la Sarra suena la alarma del reloj de Luís. Esa que no sonó a las 7 de la mañana (7 am ó 07 horas). El metido en conversación no se dio cuenta pero yo me acordé del am y el pm, de los relojes, que importante es. Fuimos al pueblo y nos compramos una botellas de vino para la cena, cena que preparé yo mismo.

Fotos: Luís en el lago helado descansando. Hay tres en cumbre, en una Luís con el Balaitus detrás; otra donde poso yo y los lagos de los que vinimos (el helado es el mas pequeño y claro); y la autofoto de rigor.

crónica by SENSEI PEPITO.

Fin de semana pirenaico by sensei

Fin de semana pirenaico: Punta de las Olas y Añisclo, by sensei pepito.

Fue el 25 de junio cuando nos dimos la paliza con la maratón en el Sobrarbe pirenaico. Tanto Luís como yo volvimos a Madrid con muchas ganas de retornar para hacer montaña. El año pasado únicamente salimos en una ocasión y además sin éxito. Así que el viernes 8 de Julio volvíamos a enfilar los pirineos con destino a Bielsa. Llegamos muy tarde pero con tiempo para unas cervezas. El plan es ir de traileros para hacer Punta de las olas (3002m) y si se puede enlazar con el Añisclo o Soum de Ramond (3259m). Esta es una de las cumbres que constituyen las tres Sorores, la mayor de las cuales es el Monte Perdido. Esta última lo eclipsa todo y felizmente, el Añisclo resulta poco visitado. Las tres forman un perfil muy visible desde distintas zonas del pirineo y ya teníamos ganas de poner el pie en alguna. El sábado dejamos el coche en el Refugio de Pineta (1240m) e iniciamos el ascenso al collado del Añisclo (2450m). Este tramo consiste en una subida accidentada que discurre en un denso bosque que se va aclarando conforme se asciende con muy pocas zonas donde trotar (foto).

Llegar a un collado siempre ilusiona. Por un rato se para de subir, se abre otra vertiente de la montaña y casi siempre sopla el aire. Nosotros seguimos las indicaciones del GR bordeando la base del pico de las olas que desde aquí parece el casco invertido del titanic. Únicamente le faltarían un par de hélices saliendo de la roca y la pala del timón, claro está. La senda esta perfectamente marcada y es posible trotar algo sobre ella. Desde su base la montaña está muy bien defendida por verticales paredes de unos 20-30m de roca. Hay un punto donde la pared se rompe, agrietándose y permitiendo que el visitante penetre sin mayor problema. De aquí se sale a la ladera de piedra descompuesta que da acceso a la ancha arista desde donde ya se ve la cumbre. Esta no impresiona nada pues inmediatamente detrás tiene otra cumbre 250 metros más alta, la del Añisclo (foto de Luís).

Sin prácticamente parar, pues estaba nubladete tiramos recto para buscar las laderas de acceso fácil al Añisclo. Aquí no se debe confundir uno pues si lo haces te encontrarás con alguna dificultad. Hay que progresar un poco dejando la cumbre a mano izquierda hasta ver las palas mas fáciles que te llevan a la arista cimera, esta algo mas afilada. Desde aquí se llega sin problemas a su punto más alto. Hito. Allí nos encontramos con un paisano que nos hizo un par de fotos (foto de cabecera). Las vistas son maravillosas con el gran Monte Perdido detrás, el cañón del Añisclo y el valle de Ordesa. Un par de galletas y por donde vinimos volvemos. Esta amplia zona sobre los 3000m tiene un aspecto algo lunar con grandes bloques de roca descompuesta, zonas de agua y fina arenilla e impactos de piedra. Tanto a Luís como a mi nos maravilla. No tiene la belleza verde del bosque pero resulta grandioso por la magnitud, su aspecto sobrenatural, inhóspito y gris. Existía una posibilidad de recorrido mas circular pero al ir sin botas y existir algunas palas de nieve decidimos volver por el mismo camino (foto Pepe).

De cumbre al collado una maravilla. Del collado al coche un coñazo. Empleamos 10h30m que nos permitieron un mínimo descanso antes de ir a cenar. Debimos cansarnos pues después de la cena nos fuimos directamente a la camita.

fdo: el SENSEI PEPITO.

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